En uno de estos programas matutinos de la televisión nacional, entrevistaban a un par de economistas de una ONG de primer nivel respecto a los altos y bajos y más bajos que altos de nuestra maltrecha economía, y no hubiera pasado de ser uno de tantos programas si no es por las declaraciones finales de uno de los burócratas entrevistados, quien al final y como para dejar un halo de sapiencia en su interdicción, dijo con acento de mono sabio que “No pueden haber aumentos de salario mientras no hayan aumentos en productividad”. Esta frase es un sofisma, otra manifestación grave de ignorancia supina respecto a la dinámica de la productividad y las relaciones obrero-patronales. Esto es como decirle a los empleados:” No habrá aumento de salario, mientras ustedes no aumenten la productividad”, frase que tiene su equivalente siguiente: “Los voy a seguir regañando hasta que se motiven y atiendan bien al cliente.” Imposible, señor gerente: está poniendo la carreta adelante de los bueyes. La productividad y el buen servicio al cliente empiezan en la suite ejecutiva. Allí está el líder, el que motiva a al recurso humano a sobrepasar las metas de productividad o a ir pasándola en la gris mediocridad. …haz clic aquí para leer más
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